Escribir sin freno

A veces las mejores cosas salen de manera espontánea. A veces nos preocupamos por planear tanto que los planes se quedan en nada. Así que hoy he decidido dedicar un pequeño tiempo a escribir sin detenerme. Total, el resultado nunca puede ser malo, solo pulible.

Las horas de sueño son cosa que se extraña mucho en estos días, pero también está el anhelo de las metas y los grandes deseos del futuro, y al tiempo no se le puede pedir más de 24 hrs. Mmmm, ¿extrañar? En estas semanas he extrañado moverme en Metro, aunque cuando lo use en exceso termine odiando a algunos de los pasajeros que me acompañan, más a los que no conocen lo que es un desodorante, o el significado de la palabra “baño”. Que quede claro: el problema es la gente, nunca el medio de transporte, que a fin de cuentas termina siendo eso: un medio y un recurso para trasladarse de un punto A a un punto B.

Eso es muy simple. Siempre estamos yendo de puntos As a puntos Bs, pero les ponemos nombres de países, objetos o mujeres. A veces, al llegar a un punto solo queremos movernos a otro, y en otras ocasiones gustamos de perdernos en ese espacio al que hemos arribado. Prueben pensar en alguna situación o circunstancia que escape de esta regla. Llegar a un punto, quedarnos, dejarlo. Si nos quedamos, alguna vez querremos irnos. Si nos vamos, alguna vez desearemos un regreso. Siempre hay un regreso, dice Andrés. Físicamente no lo sé, pero en nuestra mente siempre estamos viajando adelante y atrás, pa´lante y pa´trás, cantaba una niña española cuyo nombre me he olvidado en este mismo momento. ¡Qué precoces son las niñas ahora! Hasta yo comienzo a asustarme. ¿Y si algún día soy terriblemente acosado y brutalmente violado? No. ¿Puede una niña violar brutalmente? ¿Por qué se me ha ocurrido algo así? ¿Realmente alguna vez han tratado de violarme?

Esto me está gustando. Definitivamente sería una buena idea hacerlo más seguido. Ah, no me refiero a que traten de violarme, aunque hay quien si lo hace, pero, ¿eso califica como una violación? Lo que ocurre es que ella no me hace una violación física, sino que se mete con lo que llamo “mi compostura”, y yo me dejo. Es más, ahora mismo la estoy extrañando enormemente. No ha habido mucha oportunidad de violar los límites del cuerpo donde nos pongamos un “antiviolatorio” con el resto del mundo. Aún así, me encanta que lo haga y creo que la sensación de saber que debo obligarme a contener mis impulsos termina siendo disfrutada. Tengo muchas ganas de su cuerpo y de todo lo que ella tiene, lo que penetra en mi interior que me hace descontrolar todo. La extraño ahora que puedo verla menos que antes, y anhelo ese fin de semana donde podrá hacer violación del derecho de mi cuerpo a estar pasivo. ¿Derecho? Eso desde hace tiempo es una prohibición. Viólame el cuerpo para que lo sientas dentro, como mi amor y mi deseo.

Lo que me haces escribir. Es culpa tuya, por ausente. Si estuvieras aquí, hace tiempo que habría cerrado esta computadora para que me deshicieras y me rehicieras para volver a desarmarme y armarme para amarte y desarmarme como el prisionero que soy entre tus manos que ponen fin a mis posibilidades de escape. Tus manos y tus pechos… que dulce tortura ser tu prisionero. Que triste mi realidad de esta noche después de pensarme contigo y saber que estaremos juntos, pero no ahora.

Me voy a dormir solo, con la ingrata alarma lista para martillarme la cabeza con música ochentera dentro unas 4 o 5 horas, para un nuevo día donde mi cuerpo será violado por el cansancio y la tensión de… ¡se me termina la pila!

Advertisement

2 Respuestas a Escribir sin freno

  1. Despedazas. Me encanta. Me encantas tú y me encanta que escribas (eso hace crecer a los mortales, estoy convencida).

    Mis labios, cada vez más tuyos.
    Me lo escribiste alguna vez y me cayó como un rayo o una ráfaga o un switch que enciende o no sé qué fue pero tronó lindo y llegó hondo.

    Así te lo escribo yo ahora deseando de verdad que tenga el mismo o por lo menos un efecto similar.

    Más tuya mi boca, más tuyos mis brazos, más tuyas mis piernas y mis ganas más tuyas, que son las que se contienen por tu resistencia y no tanto por la restricción del resto del mundo que cómo frustra.

    Las quiero para ti, para muchos días, para más riesgos, para otros pastos, tras otros vidrios y sobre otras sábanas.

    Te amo lejos, niño. ¿Sí sabes? •

  2. puckis dice:

    siempre es posible y placentero dejarse llevar por las letras

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.